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Pastel

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Pinturas al pastel

Para remontarnos a la época en la que nació el arte de pintar al pastel, tendríamos que ir hasta el S.XVIII. Se trata de un procedimiento seco que empieza a usarse para la realización de retratos. Aunque éste tiene unos doscientos años de historia, si incluimos los dibujos con tizas de colores y tierras, la técnica podría decirse que es de origen prehistórico.

El proceso es uno de los más simples y puros por su frescura y espontaneidad, siendo un método de pintura con color puro, sin medio, y por esta razón es uno de los preferidos por algunos artistas que no quieren que sus obras sufran efectos de la edad, provocados por los cambios que experimentan los medios empleados en otros métodos.

La textura sin lugar a dudas, se trata de uno de los encantos de la obra terminada; los efectos que producen las barras pueden ser de carácter variado, fino, espeso, liso…etc. Gracias al aglutinante permite que las partículas de pigmento se encuentren cohesionadas. De ahí, que sea importante el equilibrio de las propiedades del aglutinante para esta versatilidad.

Existe una amplia variedad con diferentes grados de dureza: Blando, medio y duro. La variedad de tonos es muy importante para un buen resultado de color. Las barras más frágiles con uso universal son las blandas, y los otros dos sólo se usan para efectos especiales. Se presentan como: barras redondas, cuadradas y lápiz de pastel recubierto de madera.

En cuanto al soporte, existen papeles especiales con distintos tipos de grano. Se puede usar casi cualquier papel suave de dibujo; el grano debe ser de naturaleza tal que raspe las partículas del pastel, reteniendo el color.

Por lo general los trabajos al pastel, necesitan un fijativo para impedir que el color en polvo se desprenda. Se debe golpear el soporte para que caigan todas las partículas sueltas del pigmento y una vez hecho esto aplicar fijativo. Si está correctamente hecho y bien aplicado, este fijativo apenas altera la apariencia del cuadro; el mayor cambio suele ser una disminución de la suavidad de los bordes, y este cambio es mucho menor que el que se produce durante el secado de otros medios de pintura. Nunca se debe aplicar una gran cantidad de fijativo, especialmente si el cuadro depende de las sutilezas de color y de la característica suave del pastel. Además, el fijativo permite en esta técnica, seguir dibujando o pintando encima una vez aplicada una capa de este.